Nombrará el Papa Francisco Cardenal al Arzobispo de Morelia Alberto Suárez Inda por lucha antinarco

Sorpresivamente el Papa Francisco elige como nuevo cardenal a Alberto Suárez Inda, arzobispo de Morelia en Michoacán, una de las regiones de México más afectadas por la violencia de los cárteles del narcotráfico

información de vatican insider / ANDRÉS BELTRAMO ÁLVAREZ

CIUDAD DEL VATICANO
Al corazón herido de México. Allí donde los cárteles del narcotráfico han llegado a colonizar buena parte de las estructuras del poder político. Donde la corrupción y la brutal violencia son moneda corriente, en uno de los países con mayor número de católicos en el mundo. Ahí mismo el Papa decidió enviar un cardenal. Se llama Alberto Suárez Inda y estaba listo para el retiro, pero a Francisco pareció no importarle. En lugar de aceptarle la renuncia, lo convirtió en una de las sorpresas de su próximo Consistorio.

El arzobispo mexicano de Morelia es uno de los cinco purpurados originarios de América Latina incluidos en la lista de 20 a los cuales el pontífice otorgará el birrete colorado el próximo 14 de febrero en la Basílica de San Pedro. De ellos 15 son “electores”, por tener menos de 80 años y estar habilitados a ingresar a un Cónclave para elegir un futuro Papa. El resto son “eméritos”, personajes reconocidos por su servicio a la Iglesia.

De los latinoamericanos tres son electores y dos mayores. El caso más emblemático es el de Suárez Inda. México tiene una “sede cardenalicia” sin purpurado. O tenía, porque esas sedes parecen haber desaparecido en el pontificado de Francisco. Se trata de arquidiócesis de diversos países cuyos titulares, por tradición e historia, aspiraban casi automáticamente a recibir el birrete colorado.

Aunque ninguna ley eclesiástica estableció jamás la existencia de tales “sedes cardenalicias”, era una regla no escrita que permaneció vigente –en mayor o menor medida- en los anteriores pontificados. Si esta práctica se hubiese mantenido, el Papa habría podido conceder el cardenalato al arzobispo mexicano de Monterrey, Rogelio Cabrera López. Pero no lo hizo y se decantó por el pastor de Morelia, demarcación eclesiástica que nunca había sido guiada por un “príncipe de la Iglesia”.

Morelia es la diócesis más grande de Michoacán, un estado que se encuentra entre los peores de México por índice de violencia e impacto de las bandas de narcotraficantes. Uno de los cárteles más peligrosos del país es conocido justamente como “La Familia Michoacana”.

Los obispos de la zona, encabezados por Suárez Inda, han denunciado varias veces la situación. El 18 de mayo de 2013 publicaron un “Mensaje al pueblo de Dios en nuestras diócesis” en el cual se dijeron “interpelados por el dolor, la incertidumbre y el miedo de tantas personas”.

“Nos duele profundamente la sangre que se ha derramado, la angustia de las víctimas de los secuestros, los asaltos y las extorsiones; las pérdidas de quienes han caído en las confrontaciones entre las bandas, que han muerto por el poder criminal de la delincuencia organizada o han sido ejecutados con crueldad y frialdad inhumana”, indicaron.

Advirtieron que “es generalizada la percepción de que falta eficacia de las autoridades” para “garantizar la seguridad, el orden, el derecho al libre tránsito” y establecieron: “no nos extraña el surgimiento de las llamadas ‘policías comunitarias’, signo y consecuencia del hartazgo de la población ante el crecimiento de los problemas arriba señalados, con lo cual se ha aumentado la confusión para los habitantes de las comunidades, que se ven rodeados de grupos armados de distinta procedencia, muchos de los cuales se autonombran defensores de los intereses de la gente y hasta pretenden actuar en nombre de Dios”.

Más tarde, el 1 de diciembre de 2013, los pastores difundieron un “Mensaje de Adviento” en el cual constataron que la sociedad está “a tal grado contaminada por la corrupción”, que considera que “cualquier esfuerzo de querer mejorar las cosas está condenado al fracaso”, y por eso llamaron a “dejar a un lado la agresividad y aceptar que el principio de la paz es la reconciliación y el perdón”.

El Papa se ha mostrado cercano a esta realidad de degradación. Con el cardenalato a Suárez Inda, de hecho Francisco dará voz a aquellos que sufren por el terror de la droga y de la delincuencia. Algo que en cierto modo confirmó el portavoz vaticano, Federico Lombardi, al constatar que “la diócesis de Morelia en México es una región atormentada por la violencia”.

Junto a la designación del arzobispo mexicano, otra de las sorpresas del próximo Consistorio es la llegada del primer cardenal para Panamá. Se trata de José Luis Lacunza Maestrojuán, un religioso perteneciente a la congregación de los Agustinos Recoletos que nació en Pamplona (España) en 1944 y fue enviado al país centroamericano en 1971. Allí fue obispo auxiliar de Panamá, pastor de Chitré y desde el 2 de julio de 1999 se desempeña como responsable de la diócesis de David. Además fue presidente de la conferencia episcopal en dos periodos (2000-2004 y 2007-2013).

El restante cardenal “elector” latinoamericano es Daniel Fernando Sturla Berhouet, arzobispo de Montevideo (Uruguay).Mientras que, enel grupo de los mayores de 80 años, el pontífice incluyó al arzobispo argentino emérito de Tucumán, Luis Héctor Villalba y a José de Jesús Pimiento Rodríguez, arzobispo emérito de Manizales en Colombia.

Sorpresivamente el Papa Francisco elige como nuevo cardenal a Alberto Suárez Inda, arzobispo de Morelia en Michoacán, una de las regiones de México más afectadas por la violencia de los cárteles del narcotráfico

ANDRÉS BELTRAMO ÁLVAREZCIUDAD DEL VATICANO
Al corazón herido de México. Allí donde los cárteles del narcotráfico han llegado a colonizar buena parte de las estructuras del poder político. Donde la corrupción y la brutal violencia son moneda corriente, en uno de los países con mayor número de católicos en el mundo. Ahí mismo el Papa decidió enviar un cardenal. Se llama Alberto Suárez Inda y estaba listo para el retiro, pero a Francisco pareció no importarle. En lugar de aceptarle la renuncia, lo convirtió en una de las sorpresas de su próximo Consistorio.

El arzobispo mexicano de Morelia es uno de los cinco purpurados originarios de América Latina incluidos en la lista de 20 a los cuales el pontífice otorgará el birrete colorado el próximo 14 de febrero en la Basílica de San Pedro. De ellos 15 son “electores”, por tener menos de 80 años y estar habilitados a ingresar a un Cónclave para elegir un futuro Papa. El resto son “eméritos”, personajes reconocidos por su servicio a la Iglesia.

De los latinoamericanos tres son electores y dos mayores. El caso más emblemático es el de Suárez Inda. México tiene una “sede cardenalicia” sin purpurado. O tenía, porque esas sedes parecen haber desaparecido en el pontificado de Francisco. Se trata de arquidiócesis de diversos países cuyos titulares, por tradición e historia, aspiraban casi automáticamente a recibir el birrete colorado.

Aunque ninguna ley eclesiástica estableció jamás la existencia de tales “sedes cardenalicias”, era una regla no escrita que permaneció vigente –en mayor o menor medida- en los anteriores pontificados. Si esta práctica se hubiese mantenido, el Papa habría podido conceder el cardenalato al arzobispo mexicano de Monterrey, Rogelio Cabrera López. Pero no lo hizo y se decantó por el pastor de Morelia, demarcación eclesiástica que nunca había sido guiada por un “príncipe de la Iglesia”.

Morelia es la diócesis más grande de Michoacán, un estado que se encuentra entre los peores de México por índice de violencia e impacto de las bandas de narcotraficantes. Uno de los cárteles más peligrosos del país es conocido justamente como “La Familia Michoacana”.

Los obispos de la zona, encabezados por Suárez Inda, han denunciado varias veces la situación. El 18 de mayo de 2013 publicaron un “Mensaje al pueblo de Dios en nuestras diócesis” en el cual se dijeron “interpelados por el dolor, la incertidumbre y el miedo de tantas personas”.

“Nos duele profundamente la sangre que se ha derramado, la angustia de las víctimas de los secuestros, los asaltos y las extorsiones; las pérdidas de quienes han caído en las confrontaciones entre las bandas, que han muerto por el poder criminal de la delincuencia organizada o han sido ejecutados con crueldad y frialdad inhumana”, indicaron.

Advirtieron que “es generalizada la percepción de que falta eficacia de las autoridades” para “garantizar la seguridad, el orden, el derecho al libre tránsito” y establecieron: “no nos extraña el surgimiento de las llamadas ‘policías comunitarias’, signo y consecuencia del hartazgo de la población ante el crecimiento de los problemas arriba señalados, con lo cual se ha aumentado la confusión para los habitantes de las comunidades, que se ven rodeados de grupos armados de distinta procedencia, muchos de los cuales se autonombran defensores de los intereses de la gente y hasta pretenden actuar en nombre de Dios”.

Más tarde, el 1 de diciembre de 2013, los pastores difundieron un “Mensaje de Adviento” en el cual constataron que la sociedad está “a tal grado contaminada por la corrupción”, que considera que “cualquier esfuerzo de querer mejorar las cosas está condenado al fracaso”, y por eso llamaron a “dejar a un lado la agresividad y aceptar que el principio de la paz es la reconciliación y el perdón”.

El Papa se ha mostrado cercano a esta realidad de degradación. Con el cardenalato a Suárez Inda, de hecho Francisco dará voz a aquellos que sufren por el terror de la droga y de la delincuencia. Algo que en cierto modo confirmó el portavoz vaticano, Federico Lombardi, al constatar que “la diócesis de Morelia en México es una región atormentada por la violencia”.

Junto a la designación del arzobispo mexicano, otra de las sorpresas del próximo Consistorio es la llegada del primer cardenal para Panamá. Se trata de José Luis Lacunza Maestrojuán, un religioso perteneciente a la congregación de los Agustinos Recoletos que nació en Pamplona (España) en 1944 y fue enviado al país centroamericano en 1971. Allí fue obispo auxiliar de Panamá, pastor de Chitré y desde el 2 de julio de 1999 se desempeña como responsable de la diócesis de David. Además fue presidente de la conferencia episcopal en dos periodos (2000-2004 y 2007-2013).

El restante cardenal “elector” latinoamericano es Daniel Fernando Sturla Berhouet, arzobispo de Montevideo (Uruguay).Mientras que, enel grupo de los mayores de 80 años, el pontífice incluyó al arzobispo argentino emérito de Tucumán, Luis Héctor Villalba y a José de Jesús Pimiento Rodríguez, arzobispo emérito de Manizales en Colombia.

Durante el próximo Consistorio del 14 de febrero serán creados los nuevos purpurados de los cinco continentes

Vatican Insider 
ANDREA TORNIELLI CIUDAD DEL VATICANO

Como ya había sido anunciado, el próximo 14 de febrero habrá un Consistorio, durante el que el Papa nombrará «a 15 nuevos cardenales, que, provenientes de 14 naciones de cada continente, manifiestan el indisoluble vínculo entre la Iglesia de Roma y las Iglesias particulares presentes en el mundo». Papa Francisco anunció al final del Ángelus de hoy los nombres de los nuevos cardenales que recibirán el birrete el próximo 14 de febrero. En total, los nuevos «senadores de la Iglesia» serán 15 tienen menos de ochenta años y por lo tanto podrán ser electores en un eventual Cóncalve. En cambio, los mayores de 80 años son 5.

«El domingo 15 de febrero presidiré -añadió el Pontífice argentino- una solemne concelebración con los nuevos Cardenales, mientras el 12 y el 13 de febrero sostendré un Consistorio con todos los cardenales para reflexionar sobre las orientaciones y las propuestas para la reforma de la Curia romana. Los nuevos cardenales son»:
1 – Mons. Dominique Mamberti, Arzobispo titular de Sagona, Prefetto del Supremo Tribunal de la Signatura Apostólica.
2 – Mons. Manuel José Macário do Nascimento Clemente, Patriarca de Lisboa (Portugal).
3 – Mons. Berhaneyesus Demerew Souraphiel, C.M., Arzobispo de Addis Abeba (Etiopía).
4 – Mons. John Atcherley Dew, Arzobispo de Wellington (Nueva Zelanda).
5 – Mons. Edoardo Menichelli, Arzobispo de Ancona-Osimo (Italia).
6 – Mons. Pierre Nguyên Văn Nhon, Arzobispo de Hà Nôi (Viêt Nam).
7 – Mons. Alberto Suárez Inda, Arzobispo de Morelia (México).
8 – Mons. Charles Maung Bo, S.D.B., Arzobispo de Yangón (Myanmar).
9 – Mons. Francis Xavier Kriengsak Kovithavanij, Arzobispo de Bangkok (Thailandia).
10 – Mons. Francesco Montenegro, Arzobispo de Agrigento (Italia).
11 – Mons. Daniel Fernando Sturla Berhouet, S.D.B., Arzobispo de Montevideo (Uruguay).
12 – Mons. Ricardo Blázquez Pérez, Arzobispo de Valladolid (España).
13 – Mons. José Luis Lacunza Maestrojuán, O.A.R., Obispo de David (Panamá).
14 – Mons. Arlindo Gomes Furtado, Obispo de Santiago de Cabo Verde (Archipiélago de Cabo Verde).
15 – Mons. Soane Patita Paini Mafi, Obispo de Tonga (Islas de Tonga).

«Sumaré, además -indicó Papa Francisco-, a los Miembros del Colegio Cardenalicio a 5 Arzobispos y Obispos Eméritos, que se han distinguido por su caridad pastoral en el servicio a la Santa Sede y a la Iglesia. Ellos representan a muchos Obispos que, con la misma preocupación de pastores, han ofrecido testimonio de amor a Cristo y al Pueblo de Dios, tanto en las Iglesias particulares y en la Curia Romana, como en el Servicio diplomático de la Santa Sede». Los Eméritos son:

1 – Mons. José de Jesús Pimiento Rodríguez, Arzobispo emérito de Manizales.
2 – Mons. Luigi De Magistris, Arzobispo titular de Nova, Pro-Penitenciero Mayor emérito.
3 – Mons. Karl-Joseph Rauber, Arzobispo titular de Giubalziana, Nuncio Apostólico.
4 – Mons. Luis Héctor Villalba, Arzobispo emérito de Tucumán.
5 – Mons. Júlio Duarte Langa, Obispo emérito de Xai-Xai.

Dominique Mamberti, nuevo Prefecto de la Signatura Apostólica, es el único curial. El ex «Ministro» del Exterior vaticano se encargaba sin ser cardenal del único dicasterio de la Santa Sede que prevé el birrete, como establece la constitución apostólica «Pastor Bonus» de Papa Wojtyla.

Ninguna de las «púrpuras» irá a los presidentes de los Pontificios Consejos, órganos que no la prevén (a excepción del del Ecumenismo, guiado por el cardenal suizo Kurt Koch) y que tendrán que sufrir modificaciones cuando cuaje la reforma de la Curia. Tampoco fue incluido en el elenco de los nuevos cardenales el Bibliotecario de Santa Romana Chiesa, el francés Jean-Louis Bruguès.

Se confirma, pues, la decisión papal de privilegiar a los obispos diocesanos y, dentro de esta categoría, de manifestar particular atención por el Sur del mundo. Se confirma también la indicación que se verificó en el Consistorio de febrero de 2014, es decir el final de los nombramientos automáticos de las llamadas diócesis «cardenalicias», una ley no escrita, según los cuales obtenían la púrpura sus arzobispos durante el primer Consistorio disponible. Benedicto XVI había comenzado a alejarse de esta «tradición», haciendo esperar a los titulares de diócesis italianas, mientras en el pasado obtenían el nombramiento a pesar de que su predecesor no hubiera cumplido todavía los ochenta años.


Con la lista de hoy, Papa Francisco prosigue esta línea, tanto en Italia como en otros países, por lo que queda en el pasado la tradición de las llamadas «diócesis cardenalicias». Decidió, en cambio, nombrar como parte del colegio cardenalicio a los pastores de otras diócesis, como por ejemplo, en Italia a los arzobispos de Ancona, Edoardo Menichelli, y de Agrigento, Francesco Montenegro. En la lista, entre los 14 nuevos electores que guían diócesis hay nueve pastores de Iglesias que nunca habían tenido un solo cardenal (David, Montevideo, Valladolid, Morelia, Ancona, Agrigento, Tonga, Santiago de Cabo Verde y Yangón).

El padre Federico Lombardi difundió una nota proponiendo la claves del criterio que usó Francisco para la elección de los nuevos cardenales. «Con respecto al número de 120 electores, había 12 sitios ‘libres’ actualmente en el Colegio o en los próximos meses. El Papa superó ligeramente este número, pero se mantuvo muy cerca de él, para que fuera respetado sustancialmente»


«El criterio más evidente -añadió- es el de la universalidad. Entre los nuevos cardenales electores están representados 14 países diferentes, de los cuales actualmente no contaban con un cardenal y algunos nunca lo habían tenido. Si se cuentan los eméritos, los países representados son 18. Entre los electores hay 5 para Europa, 3 para Asia, 3 para América Latina (incluido México), 2 para África y 2 para Oceanía. No hay nuevos cardenales para la América Septentrional (Estados Unidos y Canadá), porque su número ya es consistente y permaneció estable desde el año pasado. (Hay un nuevo cardenal mexicano)».


«Se nota la presencia -explica el vocero vaticano- de los países que no habían tenido un cardenal (Cabo Verde, Tonga, Myanmar…), de comunidades eclesiales pequeñas o en situaciones de minoría. (El obispo de Tonga es presidente de la Conferencia Episcopal del Océano Pacífico; la diócesis de Santiago de Cabo Verde es una de las más antiguas diócesis africanas; la diócesis de Morelia en México es una región afectada por la violencia)».


El nuevo cardenal más joven es el arzobispo de Tonga, Mons. Mafi (1961), y se convierte en el miembro más joven del colegio cardenalicio. El más anciano es el emérito de Manizales, monseñor Pimiento Rodríguez (que nació en 1919).

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